Repasamos la situación de la Fórmula 1 no relacionada con los cochecitos que disputan los Grandes Premios. Repasamos la situación de los Grandes Premios.

Canadá con problemas para seguir, Brasil en la cuerda floja, Alemania con sus dos circuitos más importantes en la historia de la categoría K.O., un circuito relativamente nuevo como Malasia no queriendo renovar su contrato, circuitos nuevos como India o Corea que caen estrepitosamente tras dos o tres ediciones celebradas de su GP. ¿Qué está pasando con los GP de F1? ¿Qué podemos pensar de esto?

La Fórmula 1 es víctima de sí misma y de Bernie Ecclestone, su creador. El modelo de negocio de Ecclestone ha llevado a la Fórmula 1 a la gloria y al enriquecimiento más absoluto durante una época, hasta que los nuevos tiempos han dado una soberana lección de cómo hacer las cosas al mesías de la categoría. Más allá del dominio de una escudería determinada durante según que periodo, la Fórmula 1 no sabe ni parece querer saber cómo venderse. Pero eso es otro artículo.

Fernando Alonso liderando el GP de Corea 2010 celebrado en el Circuito de Yeongam.
Fernando Alonso liderando el GP de Corea 2010 celebrado en el Circuito de Yeongam.

Llevar la Fórmula 1 a rincones inhóspitos y en los que no hay tradición ni afición ninguna por el deporte meramente porque el mandamás de la Fórmula 1 se llene aún más sus bolsillos, haciendo que estos países paguen cánones inasumibles y que su caída sea la crónica a una muerte anunciada en pocos años vista, es un claro ejemplo de que la Fórmula 1 es el juguete de Ecclestone para su beneficio propio para cuando su final llegue. Previsiblemente cuando Liberty Media asuma por fin el control del 100% de la categoría.

Porque no nos engañemos, los equipos perciben un porción minúscula de la tarta de los derechos del deporte y no tienen culpa de las decisiones que tomen bien arriba. Repasemos las víctimas en los últimos años: Corea, India, Turquía, Valencia… y casi se llevan por delante a Italia, Gran Bretaña y a la espera de lo que ocurra con Brasil. Turbio cuanto menos.

La conclusión y/o solución se la dejo a ustedes, ya que esto es una opinión más. Pero creo que todos coincidimos en algo: Liberty Media tiene mucho trabajo por delante. Y esperamos que con un futuro mucho más que claro.